Si alguna vez has ido a comprar una crema de pañal, seguramente te habrás encontrado con una enorme variedad de productos: cremas protectoras, pastas al agua, cremas con óxido de zinc, pomadas, bálsamos reparadores…

Y aunque todos están destinados a cuidar la delicada piel de la zona del pañal, no todas las cremas de pañal son iguales ni actúan de la misma manera.

Elegir una u otra dependerá sobre todo del estado de la piel del bebé y del grado de protección que necesitemos.

¿Para qué sirve realmente una crema de pañal?

La zona cubierta por el pañal reúne unas condiciones especialmente difíciles para la piel: humedad, calor, oclusión, fricción y contacto repetido con la orina y las heces.

Por eso, una buena crema para el pañal no debería limitarse simplemente a hidratar.

Su función principal es crear una película protectora entre la piel y el exterior, disminuyendo el contacto directo con la humedad y las sustancias irritantes.

Además, dependiendo de su composición, puede ayudar a mantener la piel flexible, confortable y protegida cuando empieza a aparecer enrojecimiento.

Si quieres conocer con más detalle por qué aparece la irritación, puedes leer también nuestro artículo sobre dermatitis del pañal: qué es, cómo prevenirla y cómo cuidar la piel del bebé.

¿Qué tipos de cremas de pañal existen?

Aunque existen muchísimas fórmulas diferentes, podemos agruparlas en varios grandes tipos.

1. Cremas protectoras ligeras

Son productos relativamente fluidos y fáciles de extender.

Están pensados principalmente para el cuidado diario de una piel que se encuentra en buen estado, proporcionando una pequeña película protectora y reduciendo la fricción.

Resultan agradables de utilizar y se retiran fácilmente, pero su capacidad para aislar la piel de la humedad suele ser inferior a la de una pasta o una pomada más grasa.

Para muchos bebés pueden ser suficientes como protección habitual.

2. Pastas al agua y cremas con óxido de zinc

Probablemente sean las cremas para el pañal más conocidas.

El óxido de zinc es un ingrediente muy utilizado en este tipo de productos por su capacidad para formar una barrera protectora sobre la superficie de la piel.

La concentración de zinc y, sobre todo, la consistencia de la fórmula pueden variar enormemente de un producto a otro.

Las fórmulas más densas y pastosas suelen permanecer durante más tiempo sobre la piel y proporcionar una barrera más intensa, algo especialmente interesante cuando existen deposiciones frecuentes, diarrea o una piel que se irrita con facilidad.

Esto no significa que cuanto más espesa sea una crema sea necesariamente mejor para utilizarla todos los días. En una piel sana puede resultar suficiente una protección mucho más ligera.

3. Pomadas y bálsamos protectores

Existe otra forma de proteger la zona del pañal sin necesidad de utilizar grandes concentraciones de óxido de zinc.

Las pomadas y bálsamos de base grasa, formulados con ingredientes como petrolatum, lanolina u otros emolientes, forman una película persistente sobre la superficie de la piel.

Su objetivo es fundamentalmente aislarla de la humedad y reducir el contacto con los agentes irritantes.

Al contener poca agua o ser prácticamente anhidros, suelen presentar una textura más untuosa y permanecer durante bastante tiempo sobre la piel.

Son especialmente interesantes cuando buscamos una protección barrera intensa y duradera.

4. Cremas calmantes o reparadoras

También encontramos productos que incorporan ingredientes destinados a aportar confort a la piel, como pantenol, bisabolol, aceites vegetales u otros componentes emolientes y acondicionadores.

Estos ingredientes pueden resultar interesantes, pero debemos recordar que en la zona del pañal una de las características más importantes sigue siendo la capacidad de la fórmula para formar una barrera protectora.

Una crema puede contener muchos ingredientes interesantes y, sin embargo, ofrecer poca protección frente a la humedad si desaparece rápidamente de la piel.

5. Cremas medicamentosas

Aquí conviene hacer una distinción importante.

Una crema antifúngica o una crema con corticoides no es una crema de pañal para utilizar de forma rutinaria.

En algunas dermatitis puede aparecer una infección por hongos, especialmente por Candida, o existir una inflamación suficientemente importante como para necesitar un tratamiento específico.

En esos casos debe valorarlo el pediatra o un profesional sanitario y utilizar el tratamiento adecuado durante el tiempo indicado.

Entonces, ¿qué crema de pañal es mejor?

No existe una única respuesta.

La crema adecuada depende de cómo se encuentre la piel.

Como orientación general:

  • Piel sana: puede ser suficiente una crema protectora ligera.
  • Bebé con tendencia a irritarse: puede resultar más interesante una crema barrera, pomada o bálsamo que permanezca durante más tiempo sobre la piel.
  • Enrojecimiento o deposiciones frecuentes: una pasta más densa o una barrera más persistente puede ofrecer mayor protección.
  • Irritación intensa, lesiones que no mejoran o posible infección: hay que valorar la causa y no limitarse a seguir cambiando de crema.

Por eso nos parece más importante fijarnos en qué hace la fórmula sobre la piel que simplemente en si el envase dice crema, bálsamo o pasta al agua.

¿Es mejor una crema de pañal con mucho óxido de zinc?

No necesariamente.

Una concentración elevada de óxido de zinc permite elaborar pastas muy protectoras y puede resultar muy útil cuando la piel está irritada o necesita una barrera especialmente intensa.

Pero para el cuidado cotidiano de una piel sana no siempre es necesario utilizar una pasta extremadamente densa.

Además, cuanto más adherente sea un producto, más importante es evitar frotar excesivamente la piel para eliminarlo en cada cambio de pañal.

La finalidad es mantener la piel limpia y protegida, no retirar hasta el último resto de crema cada vez que cambiamos al bebé.

¿Y qué diferencia hay entre una pasta de zinc y un bálsamo?

Fundamentalmente, la forma en la que consiguen crear la barrera protectora.

Una pasta utiliza habitualmente una elevada proporción de sólidos, como el óxido de zinc, para formar esa capa protectora.

Un bálsamo o pomada puede conseguir una protección intensa mediante una base grasa que forme una película continua y persistente sobre la piel.

Son dos estrategias diferentes para conseguir un objetivo similar: reducir el contacto de la piel con la humedad y los agentes irritantes.

Y precisamente dentro de este segundo grupo se encuentra nuestro Bálsamo de la Torre.

Bálsamo de la Torre: una alternativa a las clásicas pastas de zinc

En nuestra farmacia llevamos elaborando el Bálsamo de la Torre desde 1984.

Su fórmula nació precisamente para el cuidado de la piel del bebé en la zona del pañal y, más de 40 años después, continúa siendo uno de los productos que más elaboramos en nuestro laboratorio.

A diferencia de las tradicionales pastas con óxido de zinc, el Bálsamo de la Torre utiliza una base protectora rica en petrolatum y lanolina que forma sobre la piel una película grasa y persistente.

Nos gusta describirla como una especie de segunda piel.

Esta capa ayuda a mantener la zona protegida frente a la humedad, las heces, la orina y el roce del pañal, a la vez que mantiene la piel confortable.

Además, con los años hemos comprobado que muchas familias continúan utilizándolo cuando sus hijos dejan el pañal para proteger otras zonas sometidas a roce o irritación.

Conoce aquí el Bálsamo de la Torre 

¿Cómo aplicar correctamente una crema de pañal?

Antes de aplicar cualquier crema, lo más importante es limpiar la zona con suavidad y secarla sin frotar.

Después puede aplicarse una capa fina pero continua sobre las zonas que van a quedar expuestas a humedad y fricción.

No es necesario aplicar una cantidad enorme de producto. Lo importante es que exista una película protectora sobre la piel.

Tampoco es imprescindible retirar completamente toda la capa anterior en cada cambio si la zona está limpia. Frotar repetidamente una piel ya irritada puede empeorar el problema.

Y, por supuesto, ninguna crema sustituye a lo fundamental: cambiar el pañal con frecuencia y evitar mantener la piel durante demasiado tiempo en contacto con orina o heces.

¿Cuándo hay que consultar?

Una dermatitis del pañal leve suele mejorar al controlar la humedad, realizar cambios frecuentes y proteger correctamente la piel.

Pero si el enrojecimiento es muy intenso, se extiende, aparecen pequeñas lesiones alrededor de la zona principal, erosiones, ampollas, secreción, fiebre o el bebé está especialmente molesto, es recomendable consultar.

También conviene hacerlo cuando una irritación aparentemente sencilla no mejora después de varios días de cuidados adecuados.

No todas las lesiones que aparecen debajo del pañal son iguales y, en determinadas ocasiones, puede existir una infección por hongos u otro problema dermatológico que necesite un tratamiento diferente.

En resumen: no todas las cremas de pañal son iguales

Cuando elegimos una crema para el pañal tendemos a fijarnos en ingredientes concretos, especialmente en el porcentaje de óxido de zinc.

Pero una buena crema de pañal es mucho más que eso.

Lo realmente importante es conseguir que la piel del bebé permanezca limpia, seca y protegida mediante una barrera adecuada, eligiendo una textura y un nivel de protección acordes al estado de la piel.

Hay cremas ligeras para el cuidado cotidiano, pastas de zinc que proporcionan una barrera intensa y pomadas o bálsamos grasos que consiguen esa protección mediante una película persistente.

Conocer sus diferencias permite elegir mejor y, sobre todo, evitar utilizar productos innecesariamente agresivos sobre una de las pieles más delicadas que existen.